miércoles, 11 de julio de 2012

Perfiles: La viajadora incansable Valentina Quintero

 Valentina Quintero, Comunicadora Social Venezolana especializada en temas de Turismo, se ha constituido, con bien ganado mérito, como la primera autoridad en la materia en nuestro país. Su verbo fluido nos ha transportado, por largo tiempo, a través de los más recónditos paisajes de esa geografía plena de gente hermosa, bellos parajes e imaginación sin igual conque los venezolanos nos distinguimos llegada la hora de afrontar retos sin límites. Tanto en sus amenas crónicas como en sus cuidados documentales, vale la pena seguir las rutas que Valentina traza con conocimiento de causa y estilo tan ameno como instructivo. Valentina, evidentemente bella por dentro y por fuera, se distingue por la constancia demostrada en su dilatada trayectoria y por la pasión que le inspira cada rincón de territorio venezolano, que ella recorre una y otra vez. Y una y otra vez nos descubre toda la magia enorme de este amado paraíso terrenal que es Venezuela.


Según su autobiografia

Desde que nací en Caracas el 28 de junio de 1954 he sido una militante de la felicidad. Mis padres, Tony Quintero y Ana Carlota Montiel de Quintero, estaban encantados con mi aparición en sus vidas, a pesar de que ya tenían un varón, Cristóbal, y una hembra, Susana. Con el tiempo se sumaron Inés y Antonio, para convertirme en “La del medio”. En algún momento padecí el pavoroso síndrome y decidí que era hija de mi abuela y por lo tanto hermana de mi padre , tía de mis hermanos y cuñada de mi madre. Pero se me quitó sin necesidad de terapia. Han pasado más de cinco décadas, somos una familia unidísima, un bloque capaz de enfrentarse a las calamidades y las euforias con idéntico afán. 

Como toda una niña bien y privilegiada, estudié en el San José de Tarbes desde kinder hasta quinto año de humanidades, entré en la Universidad Católica Andrés Bello inmediatamente y me gradué en Comunicación Social, mención audiovisual, en 1976. Mi pasión era ser como Luisa Lane. Eran los días del plan de becas Mariscal de Ayacucho. Apliqué y me fui a Boston a hacer una maestría. Lo que encendía mi espíritu era la educación por medios audiovisuales para cambiar el mundo. Entré a la escuela de educación en Boston University y me dieron mi título de magister en Tecnología Educativa. En 1981 regresé a la patria a cumplir mi misión, que debía combinar con la maternidad. 

En 1980, después de múltiples tratamientos, me convertí en la madre de Arianna, mi única hijita, tan bella mi muchachita. Supe que la fragilidad se había instalado en mis venas, junto a una responsabilidad fundamentalista que ha regido mi existencia desde entonces. Asimilé que esa criaturita dependía de mi para seguir viva y ser feliz. Crecimos juntas entregadas a querernos y cuidarnos la una a la otra. Las astrólogas que consultamos cada tanto - más por vicio que por conducción del destino – siempre coincidieron en señalar que Arianna estaba en el mundo para ser mi madre. Lo asumió con gran entereza en cuanto se hizo mayorcita.  

En 1982 entré a trabajar en la Biblioteca Nacional junto al combo de guerrilleras – como nos llamaban - de Virginia Betancourt. Nuestra misión era poner a la gente a leer y hacerles ver que en la información está el verdadero ejercicio de la democracia. Fueron siete años de aprendizaje intenso en todos los sentidos.  

Más nunca trabajé con horarios ni prestaciones. Vivía al día, eso sí, pero libre dentro de mi militancia feliz. Conocí a Elizabeth Fuentes y empecé a escribir el Manual de Ociosidades en Feriado en 1986. Han pasado 24 años y sigue saliendo en El Nacional, pero ahora en la revista Todo en Domingo. Creció tanto que llegó a Radio Capital en 1990. En 1992 Elizabeth y yo empezamos a hacer Descaradas también en Capital. Ahora estoy en Unión Radio los fines de semana con mi programa “En todas partes”  - que cumplirá 10 años en el 2011. Hago  los micros “Cuentos de Camino” con Miguel Delgado Estévez -  el músico y la sorda  - desde 2006. Y desde enero del 2009 empezamos La Guarandinga, de 6am a 9am por Onda, junto a Alonso Moleiro. Si bien regresé a un horario, estoy contentísima. La radio en vivo es una estupenda adicción. 

Mi primera incursión en la televisión fue en Valentina TV, en CMT canal 51 cuando se abrió. En noviembre de 1994 sale Bitácora al aire, una vez al mes, los domingos por RCTV. Ganamos el Premio Monseñor Pellín en 1996, el Premio Nacional de Periodismo en 1997 y el Dos de Oro en el 2001. En el 2008 el gobierno cerró RCTV, no seguimos grabando nuevos capítulos pero estuvimos 2 años más saliendo con reposiciones, hasta que el gobierno dio un nuevo golpe y RCTV se acabó. Fueron 15 años mostrando lo mejor de Venezuela. Creamos sentido de arraigo, apoyamos el turismo interno y fuimos más que dichosas al recorrer cada centímetro de territorio nacional junto a un equipo entregado a la misión de hacer amar Venezuela.  

En 1996 salió la primera edición de “La Guía de Valentina Quintero” y fue lo que llaman un bestseller. Lo mismo ocurrió con las sucesivas, cada dos años. Si bien hacerla descompone la armonía del hogar y desequilibra mi militancia feliz, al verla lista recupero la risa. En el 2010 sacaremos una nueva edición: Venezuela impelable.  
La vida trashumante me llevó a asociarme con Lía Ungaro, mi comadre querida, para abrir “El Tarantín de Valentina”, un restaurant en Los Palos Grandes. Durante  4 años hicimos gozar a los comensales con los sabores de Venezuela, pero nos pidieron el local, los precios se volvieron locos y dejamos eso así. Tenemos una idea por ahí para otra cosita, pero será cuando las condiciones sean más amables. 

Cuando Arianna se graduó en comunicación social en el 2004, se me sentó en la mesa del desayuno y me dijo, así como quien comenta lo rico de las arepas con queso telita, que había decidido trabajar conmigo. “Tu eres una marca y mis hijos y yo viviremos de ella”. Realista y práctica la muchachita. Yo lloré como Dumbo, pero es lo que hago siempre que me conmuevo, y ésta, más que una conmoción, fue un terremoto emocional. A partir de ese instante se profesionalizó mi existencia. Arianna montó oficina, puso al aire la web, www.valentinaquintero.com.ve -  emprendió otros proyectos, ordenó los trabajos y luego de trabajar dos guías conmigo, hizo la suya: Guia Extrema. El orgullo sigue ocupando toda mi humanidad. 

En este instante tengo 55 años, vivo en Los Palos Grandes en mi apartamento que amo, lleno de luz y espacio, donde trabajo  a la hora que me inspiro. Mi única hijita se independizó, como debe ser. Mis padres están contentos bajo sus matas, junto a su perro, en La Guachafita, la casita que tenemos en Caruao.  Sigo dedicada a escribir cada domingo El Manual de Ociosidades y Los Viajes de Valentina, ambos en El Nacional. Publicamos “Venezuela Infinita”, un libro precioso y eterno, junto a Pablo Krisch, mi compadre, hermano y fotógrafo. Voy al amanecer a la radio, hago pilates, ordeno una nueva edición de mi guía y estoy frenética con mi nueva página web, ahora atómica. La tecnología llegó para instalarse , de la mano de mi hijita. Confieso que no hay nada que quiera hacer con mi vida que no sea exactamente lo que estoy haciendo.

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